¿Se pueden limpiar todos los FAPS (DPF)?

CERAMICA FILTRO ANTIPARTICULAS ROTA

¿Se pueden limpiar todos los FAPS (DPF)?

A menudo nuestros clientes nos preguntan, ¿es mi coche apto para ser limpiado el FAP?, ¿existe alguna diferencia en el resultado dependiendo del modelo?, ¿es más barato la limpieza de un filtro dependiendo del vehículo? – La respuesta es sencilla: cualquier filtro anti-partículas FAP (DPF) que esté saturado de hollín se puede limpiar con nuestro sistema, el trabajo, el precio y el resultado siempre será el mismo, una limpieza total.

FAP ROTO

El coste total de la reparación siempre va a depender del trabajo de mano de obra que exija cada vehículo para su diagnósis, el montaje, desmontaje y comprobación final y borrado de códigos de avería. Nuestros clientes siempre son informados previamente de todo y se les detalla un presupuesto antes de realizar un trabajo.

¿CUANDO NO SE PUEDE LIMPIAR UN FAP?

En FAPS Madrid podemos eliminar la ceniza y hollín contenida en el interior de un filtro anti-partículas FAP (DPF) siempre y cuando la cerámica interior se encuentre en perfecto estado estructural. En ocasiones nos podemos encontrar filtros deteriorados de diversas formas:

EXCESO DE REGENERACIONES-TEMPERATURA Y CERÁMICA DERRETIDA

En este caso, una vez desmontado el filtro vemos que la cerámica interior se encuentra apelmazada y deformada a causa del excesivo calor soportado. Este tipo de FAP no puede ser limpiado ya que, aun que la limpieza si sería efectiva en cuanto a la eliminación de ceniza, el vehículo detectará un exceso de presión a la entrada del filtro ya que los gases de escape no pueden fluir a través de el tal y como fue diseñado.

CERAMICA FAP QUEMADA DERRETIDA

FRAGMENTACIÓN DE LA CERÁMICA

Menos habitual es este caso en que encontramos filtros los cuales la cerámica se encuentra descompuesta en pedazos.

Este tipo de avería suele estar provocada por haber sufrido algún tipo de impacto el filtro o bien por el deterioro de los materiales que rodean internamente la cerámica y lo fijan a la carcasa. En este caso la vibración provoca constantes impactos internos que acaban por fragmentar al filtro.

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SISTEMA DE LIMPIEZA INCORRECTO

En algunos casos nos hemos encontrado con filtros que ya se han intentado limpiar de forma incorrecta. El uso de sistemas de alta presión como hidrolimpiadoras Karcher destruye la cerámica y la deja inservible.

 

Si tu duda ya no es si el FAP se puede limpiar, sino cómo hacerlo en Madrid

esta guía sirve para distinguir cuándo un FAP/DPF todavía admite limpieza y cuándo la cerámica ya está dañada. Si lo que necesitas ahora es decidir el proceso completo —diagnóstico, desmontaje, limpieza, comprobación y vuelta al vehículo— consulta la guía principal de limpieza de FAP en Madrid.

Ahí explicamos cuándo conviene limpiar, cuando no compensa, qué medimos antes de tocar el filtro y cómo se diferencia una limpieza por recirculación de otros métodos. Para empresas, talleres y flotas, lo importante es no decidir solo por el testigo del cuadro: hace falta comprobar presión diferencial, estado de la cerámica y causa de saturación.

 

Cómo se comprueba de verdad si un FAP es limpiable

Determinar si un filtro admite limpieza no es una valoración a ojo. El diagnóstico serio combina varias comprobaciones antes de dar el visto bueno o descartar el proceso:

  • Pesaje del filtro: se pesa el conjunto antes de empezar. Un filtro con una acumulación de hollín y ceniza dentro de rangos normales para su kilometraje y modelo pesa sensiblemente más que uno nuevo o recién limpiado; una diferencia de peso muy por encima de lo esperable es un primer indicio de saturación severa, aunque por sí solo no confirma si la cerámica está dañada.
  • Inspección endoscópica: con una cámara flexible se accede a los canales de entrada y salida del panal para valorar visualmente el estado del sustrato: si se ve homogéneo, sin grietas ni deformaciones, la limpieza tiene sentido. Si se aprecian zonas colapsadas, fundidas o con fragmentos sueltos, no.
  • Prueba de contrapresión tras el desmontaje: se comprueba cuánto cuesta limpiar el filtro de partículas forzar aire a través del filtro. Un valor de contrapresión muy elevado, incluso tras un primer lavado, indica que los canales siguen bloqueados de forma estructural y no solo por acumulación de residuos limpiables.

Solo con estas tres comprobaciones combinadas tiene sentido decidir si procede la limpieza o si hay que pasar directamente a valorar la sustitución, y es la razón por la que en FAPS Madrid el diagnóstico se hace siempre antes de dar un Presupuesto antes de empezar.

 

Por qué una hidrolimpiadora de alta presión destruye la cerámica

Es uno de los daños que más veces llegan ya provocados por un intento de limpieza casero o por un taller no especializado. La razón es puramente física: el sustrato cerámico del FAP, ya sea cordierita o carburo de silicio, está formado por paredes extremadamente finas (del orden de fracciones de milímetro) que separan los canales por los que circula el gas. Ese material está diseñado para soportar el paso de gases calientes a baja presión relativa de forma continua, no impactos puntuales de agua a alta presión.

Un chorro de hidrolimpiadora tipo Karcher, con presiones muy superiores a las que el diseño del panal puede tolerar, actúa como un ariete localizado sobre esas paredes tan finas: las agrieta, las perfora o las colapsa en la zona de impacto directo, incluso aunque a simple vista el filtro parezca «limpio» por fuera tras el lavado. El daño no siempre es visible sin una inspección endoscópica o una prueba de contrapresión, lo que hace que algunos propietarios no descubran el problema hasta que el filtro vuelve a fallar poco después, ya con daño estructural añadido al problema original de saturación.

 

Exceso de temperatura y cerámica derretida: qué ocurre por dentro

Cuando un filtro extremadamente obstruido se somete a regeneraciones repetidas —ya sea automáticas o forzadas en taller sin el diagnóstico adecuado previo—, la combustión del hollín acumulado en una zona muy concentrada del panal puede generar picos de temperatura muy superiores a los que el proceso normal de regeneración del FAP está diseñado para alcanzar. Es lo que en el sector se conoce como descontrol térmico o «thermal runaway»: una vez que empieza a arder una zona muy cargada de hollín, esa combustión libera más calor del que el propio sistema es capaz de disipar o controlar, y la temperatura sigue subiendo de forma descontrolada en ese punto concreto.

Ese pico térmico localizado puede superar el punto de fusión del material (recordemos, notablemente más bajo en la cordierita que en el carburo de silicio) y derretir o apelmazar la estructura interna del panal en esa zona. El resultado es una masa cerámica deformada que ya no mantiene los canales separados como fue diseñado: aunque en teoría se pudiera retirar todo el hollín y la ceniza de esa zona, la geometría interna ya no permite que el gas circule según lo previsto, y el vehículo seguirá detectando una contrapresión anómala por mucho que se limpie.

 

Fragmentación de la cerámica: impacto y vibración

El segundo tipo de daño estructural, la fragmentación, suele tener un origen mecánico más que térmico: un golpe directo al bajos del vehículo (un bordillo, un obstáculo en carretera), un anclaje de la carcasa que se ha aflojado con el tiempo permitiendo microvibraciones constantes del panal dentro de su envoltura metálica, o materiales de sujeción interna degradados que dejaban de amortiguar correctamente el sustrato cerámico frente a las vibraciones normales del vehículo en marcha.

Un panal fragmentado no solo pierde su función de filtrado —los trozos sueltos pueden dejar pasar hollín sin retener, o al contrario, obstruir completamente algunos canales de forma irregular—, sino que además representa un riesgo mecánico añadido: fragmentos sueltos pueden desplazarse por el sistema de escape y dañar otros componentes aguas abajo, como el silenciador o las sondas lambda traseras. Por eso, cuando la inspección endoscópica detecta fragmentación, la recomendación no es solo «no limpiar», sino sustituir cuanto antes para evitar daños colaterales.

 

Qué pasa si mi FAP no se puede limpiar

Cuando el diagnóstico confirma daño estructural irreversible, la única opción real es la sustitución del filtro. En ese escenario conviene valorar, además del propio filtro, el estado de los componentes relacionados que puedan haber contribuido al daño: el sensor de presión diferencial (para descartar que estuviera dando lecturas erróneas y provocando regeneraciones mal calibradas), el estado de la válvula EGR y del turbo, y el historial de regeneraciones fallidas del vehículo si el taller tiene acceso a esa información mediante el equipo de diagnosis. Sustituir el filtro sin revisar la causa que llevó al daño estructural es exponerse a que el problema se repita con el filtro nuevo, especialmente si la causa de fondo (uso muy urbano, aceite inadecuado, avería de otro componente) sigue sin corregirse.

 

Diferencias reales de coste según el vehículo

El precio de una limpieza de FAP no varía por el resultado —como se explica en la sección de preguntas frecuentes, cualquier filtro limpiable queda igual de limpio, sea cual sea el modelo—, pero sí varía la mano de obra necesaria para acceder al filtro, desmontarlo y volver a montarlo. En algunos vehículos el filtro es fácilmente accesible desde los bajos; en otros, especialmente motorizaciones con el filtro integrado muy cerca del turbo o del colector de escape, el desmontaje exige más tiempo, herramientas específicas y, en ocasiones, retirar otros componentes auxiliares para llegar hasta él. Ese tiempo de mano de obra, y no el proceso de limpieza en sí, es lo que explica que el presupuesto final varíe de un modelo a otro.

 

Errores frecuentes antes de llegar al taller especializado

Buena parte de los filtros que llegan ya con daño estructural irreversible pasaron antes por algún intento de solución casera o de un taller generalista sin el equipo específico. Los más habituales, además de la hidrolimpiadora de alta presión ya explicada:

  • Aditivos «milagro» añadidos al depósito de combustible con la esperanza de disolver el hollín acumulado sin desmontar nada. En el mejor de los casos no hacen nada; en el peor, no resuelven la saturación y el propietario sigue circulando con el testigo encendido semanas de más, agravando el problema mientras cree estar solucionándolo.
  • Regeneraciones forzadas repetidas sin diagnóstico previo del grado real de saturación. Forzar una regeneración en un filtro que ya está muy por encima del umbral seguro es precisamente lo que puede desencadenar el pico de temperatura que funde la cerámica, como se explica en la sección anterior.
  • Desmontar y golpear el filtro para «soltar» el hollín, una práctica artesanal que a veces se recomienda de forma informal y que provoca directamente la fragmentación de la cerámica descrita más arriba.
  • Perforar o cortar el filtro para inspeccionarlo por dentro sin herramientas adecuadas, lo que compromete de forma irreversible su integridad estructural aunque el resto del sustrato estuviera en buen estado.

Ninguna de estas prácticas es recomendable, y varias de ellas convierten un filtro que sí era limpiable en uno que ya solo admite sustitución. Cuanto antes se lleve el vehículo a un diagnóstico profesional tras los primeros síntomas de un FAP obstruido, menor es el riesgo de llegar a ese punto.

 

Qué diferencia a un proceso de limpieza profesional de uno improvisado

Más allá de evitar la alta presión, un proceso de limpieza de FAP correctamente ejecutado incluye varios pasos que no son opcionales si se quiere garantizar el resultado y no dañar el filtro en el intento:

  • Diagnóstico previo con pesaje, endoscopia y medición de contrapresión, tal como se ha descrito, para confirmar que la limpieza tiene sentido antes de empezar.
  • Desmontaje cuidadoso del filtro del vehículo, evitando golpes o tensiones sobre la carcasa que pudieran transmitirse al sustrato interno.
  • Proceso de limpieza adecuado al tipo y grado de obstrucción, combinando cuando hace falta recirculación de líquido específico y ultrasonidos, nunca agua a presión sin control.
  • Secado completo antes de volver a montar el filtro, para evitar choques térmicos o corrosión interna al arrancar el motor con el filtro todavía húmedo.
  • Comprobación final de contrapresión tras la limpieza, para verificar de forma objetiva que el filtro ha recuperado su capacidad de paso, no solo confiar en el aspecto visual.
  • Reseteo de la memoria de saturación en la centralita del vehículo, un paso que se olvida con frecuencia y que puede hacer que el coche siga mostrando el testigo o restringiendo potencia aunque el filtro esté físicamente limpio.

Saltarse cualquiera de estos pasos no siempre es visible de inmediato para el cliente, pero suele traducirse en un filtro que vuelve a dar problemas antes de lo esperado, o que nunca llega a resolver del todo el síntoma original aunque físicamente esté más limpio que antes.

 

Preguntas que conviene hacer antes de encargar una limpieza de FAP

Si estás valorando dónde llevar tu vehículo, estas preguntas ayudan a distinguir un servicio serio de uno improvisado:

  • ¿Hacen un diagnóstico (pesaje, endoscopia o medición de contrapresión) antes de confirmar que el filtro es limpiable, o presupuestan sin comprobarlo físicamente?
  • ¿Qué método de limpieza usan y por qué? Si la respuesta es simplemente «lo lavamos», conviene preguntar con qué y a qué presión.
  • ¿Verifican la contrapresión después de la limpieza, o solo confían en el aspecto visual del filtro?
  • ¿Resetean la memoria de saturación de la centralita tras el montaje?
  • ¿Qué garantía ofrecen sobre el proceso, y qué cubre exactamente esa garantía?

Un taller que responde con claridad a estas cinco preguntas está aplicando, de facto, el mismo estándar de proceso descrito en este artículo, con independencia de qué marca comercial tenga el equipo que use.

 

El papel del historial de mantenimiento en el diagnóstico

Cuando un vehículo llega con el FAP muy saturado o ya con sospecha de daño estructural, el historial de mantenimiento aporta información que la sola inspección del filtro no puede dar. Saber si el aceite usado cumplía la especificación de baja ceniza recomendada para vehículos con FAP, cuántos kilómetros lleva desde el último cambio, si hay regeneraciones forzadas previas registradas por otro taller, o si el vehículo ha tenido averías recientes en EGR, turbo o inyectores, ayuda a estimar no solo si el filtro actual es limpiable, sino la probabilidad de que vuelva a saturarse pronto después de la intervención.

Por eso, cuando es posible, conviene llevar al diagnóstico el historial de mantenimiento del vehículo o al menos poder responder a estas preguntas: facilita un diagnóstico más completo y evita sorpresas de un filtro que, aunque se limpie correctamente, vuelve a dar problemas a los pocos meses porque la causa de fondo seguía sin resolverse.

 

Qué hacer en las semanas siguientes a una limpieza de FAP

Una limpieza bien hecha devuelve al filtro una capacidad de filtración muy cercana a la original, pero el resultado a medio plazo depende también de cómo se use el vehículo después. Algunas recomendaciones prácticas para las semanas siguientes a la intervención:

  • Realizar al menos un trayecto de carretera a velocidad sostenida en los primeros días, para favorecer una regeneración pasiva completa y confirmar que el sistema funciona con normalidad en condiciones reales.
  • Prestar atención a si el testigo del FAP vuelve a encenderse antes de lo esperable: puede ser indicio de que la causa original de la saturación (un componente relacionado, un hábito de conducción muy urbano) sigue sin resolverse.
  • Revisar que no queden códigos de avería activos tras un par de semanas de uso normal, no solo justo al salir del taller.
  • Mantener el intervalo de cambio de aceite recomendado por el fabricante, usando siempre la especificación de baja ceniza si el vehículo la requiere.

Ninguna limpieza, por bien ejecutada que esté, sustituye un cambio en el patrón de uso si ese patrón fue la causa original del problema. Es una combinación de intervención mecánica y hábito de conducción, no solo lo primero.

 

Impacto ambiental de un FAP correctamente mantenido

Más allá de la ITV y del rendimiento del propio motor, un filtro de partículas que funciona correctamente cumple la función para la que fue diseñado: reducir de forma drástica la cantidad de partículas sólidas que un motor diésel emite a la atmósfera. Un filtro obstruido no emite más partículas mientras retiene (de hecho, retiene más cuanto más saturado está, hasta el punto de bloquear el paso), pero un filtro dañado, fragmentado o eliminado sí deja pasar hollín sin filtrar, exactamente el escenario que la normativa de emisiones diésel busca evitar.

Mantener el FAP en buen estado, ya sea mediante uso adecuado, limpieza profesional cuando corresponde o sustitución cuando la limpieza ya no es viable, no es solo una cuestión de aprobar la inspección técnica: es la diferencia entre un vehículo diésel que cumple realmente la función ambiental para la que fue homologado y uno que, aunque circule sin problemas aparentes, está emitiendo muy por encima de lo que su ficha técnica declara.

 

Preguntas adicionales sobre la limpieza profesional del FAP

¿Cuánto tiempo dura el proceso completo de limpieza?

Depende del grado de saturación y de la accesibilidad del filtro en cada modelo concreto, pero el proceso completo —diagnóstico, desmontaje, limpieza, comprobación y montaje— suele resolverse en un plazo de uno a dos días de trabajo en taller, dependiendo también de la carga de trabajo del momento.

¿Puedo conducir el coche mientras se decide si el filtro es limpiable?

No es recomendable si el testigo ya está encendido y el vehículo ha entrado en modo de emergencia, precisamente porque seguir circulando en esas condiciones es lo que puede acabar dañando de forma estructural un filtro que todavía era recuperable.

¿Se puede limpiar un FAP más de una vez a lo largo de la vida del vehículo?

Sí, siempre que en cada ocasión la cerámica siga en buen estado estructural. No hay un número máximo de limpiezas fijado de antemano; lo que determina si tiene sentido repetir el proceso es, de nuevo, el resultado del diagnóstico previo en cada caso concreto, no cuántas veces se haya hecho antes.

¿La limpieza afecta a la garantía del vehículo si todavía está en garantía de fábrica?

Es una pregunta que conviene resolver directamente con el fabricante o el concesionario oficial en vehículos todavía cubiertos por la garantía original, ya que las condiciones varían según marca y contrato. En vehículos fuera de garantía de fábrica, la limpieza profesional del FAP es una intervención de mantenimiento habitual sin implicaciones de este tipo.

 

Diferencia entre saturación reversible y daño estructural: resumen práctico

Con todo lo anterior, conviene dejar clara la distinción central de este artículo, porque es la que determina todo lo demás:

  • Saturación por hollín y ceniza (reversible): el filtro está físicamente entero, solo lleno de residuo acumulado. Es exactamente el escenario para el que existe la limpieza profesional, y el resultado es predecible: recuperación de la capacidad de filtración original con independencia del modelo de vehículo.
  • Daño estructural (irreversible mediante limpieza): el sustrato cerámico está fundido, apelmazado, fragmentado o perforado. Ninguna cantidad de limpieza, por agresiva que sea, devuelve la geometría original de los canales. Aquí la única solución real es la sustitución.

El error más costoso, en cualquiera de las dos direcciónes, es tratar un caso como si fuera el otro: intentar limpiar un filtro con daño estructural es tiempo y dinero perdido que no va a resolver el síntoma, y sustituir un filtro que en realidad solo estaba sucio es un gasto innecesario cuando la limpieza habría bastado. El diagnóstico previo, con las tres comprobaciones descritas al principio de este artículo, es lo que evita ambos errores.

 

Por qué desconfiar de un presupuesto sin diagnóstico previo

Un presupuesto de limpieza de FAP dado por teléfono, sin haber visto ni desmontado el filtro, no puede ser fiable por definición: nadie puede saber a distancia si la cerámica interior está entera o dañada, y esa es precisamente la variable que determina si el trabajo va a resolver el problema o no. Un presupuesto serio se da después del diagnóstico físico, no antes, y debería explicar con claridad en qué situación está el filtro concreto del vehículo, no ofrecer una tarifa genérica válida para cualquier caso sin haberlo comprobado.

Esto no significa que el precio de la mano de obra no se pueda estimar de antemano según el modelo de vehículo (eso sí depende de la accesibilidad del filtro, como se explica más arriba), pero la decisión de si procede limpiar o sustituir, y el coste asociado a esa decisión concreta, solo puede confirmarse después de examinar físicamente el filtro. Cualquier garantía de resultado dada antes de ese examen es, en el mejor de los casos, una suposición.

 

Vehículos comerciales y flotas: mismo criterio, más volumen

Para talleres, empresas de transporte y flotas con varios vehículos diésel, el criterio de diagnóstico no cambia respecto a un vehículo particular: cada filtro se evalúa de forma individual con las mismas tres comprobaciones (pesaje, endoscopia, contrapresión), porque dos vehículos idénticos del mismo lote pueden tener un desgaste completamente distinto según las rutas que hayan hecho y cómo se hayan mantenido. Lo que sí cambia con el volumen es la conveniencia de planificar las revisiones de FAP como parte del mantenimiento preventivo programado de la flota, en lugar de esperar a que cada vehículo empiece a dar síntomas por separado, ya que un vehículo comercial parado por una avería de FAP no diagnosticada a tiempo tiene un coste de inactividad que se suma al de la propia reparación.

 

Casos límite: filtros con daño parcial

No todos los casos son un blanco o negro claro entre «limpiable» y «solo sustitución». Existen filtros con daño parcial: una pequeña zona con inicio de fusión pero el resto del panal en buen estado, o una fisura menor que no ha llegado a fragmentar el conjunto. En estos casos límite, la decisión no se puede automatizar con una regla fija; requiere el criterio de un técnico experimentado que valore si el daño localizado va a comprometer el funcionamiento global del filtro tras la limpieza, o si es lo suficientemente menor como para no afectar de forma significativa a la contrapresión ni al rendimiento de filtrado a medio plazo.

Ante la duda en estos casos límite, la recomendación honesta suele inclinarse hacia informar al cliente de ambas opciones con sus riesgos: intentar la limpieza con la salvedad de que el resultado podría no ser óptimo, o ir directamente a sustitución para eliminar cualquier incertidumbre. La decisión final, en estos supuestos, corresponde al propietario del vehículo una vez informado con claridad de lo que se ha encontrado, no una imposición unilateral del taller.

 

Un apunte sobre los avisos de «limpieza garantizada sin desmontaje»

En el mercado circulan también ofertas de limpieza del FAP «sin desmontar», normalmente mediante productos químicos inyectados con el filtro todavía montado en el vehículo o pequeñas máquinas portátiles conectadas al escape. Estos sistemas pueden tener cierto efecto sobre acumulaciones muy superficiales y recientes, pero no permiten ni el diagnóstico previo por pesaje y endoscopia descrito en este artículo, ni acceder a la totalidad de los canales internos del panal como sí hace un proceso con el filtro desmontado. En obstrucciones moderadas o severas, y sobre todo cuando existe sospecha de daño estructural, un proceso sin desmontaje no puede confirmar ni el estado real de la cerámica ni garantizar un resultado comparable al de una limpieza profesional completa.

 

Documentación que conviene pedir tras la intervención

Al margen del propio resultado mecánico, es razonable pedir al taller un informe o parte de trabajo que recoja qué se ha diagnosticado, qué proceso concreto se ha aplicado y los valores de contrapresión antes y después de la limpieza. Ese documento sirve como referencia si el vehículo vuelve a dar síntomas más adelante (permite comparar con el estado de partida) y, en el caso de vehículos comerciales o de flota, como parte del historial de mantenimiento del vehículo de cara a futuras revisiones o a una eventual venta.

 

Diésel antiguos sin FAP de fábrica: un caso aparte

Los vehículos diésel matriculados antes de que la normativa hiciera obligatorio el filtro de partículas no tienen este componente de fábrica, y por tanto ninguno de los procesos descritos en este artículo les afecta ni les es aplicable. La confusión aparece a veces con propietarios de vehículos algo más recientes que no saben si su modelo concreto monta FAP de serie; en caso de duda, la ficha técnica del vehículo o una consulta directa al taller con la matrícula o el número de bastidor resuelve la incertidumbre antes de plantear cualquier diagnóstico.

 

En resumen: la pregunta correcta no es «¿se puede limpiar cualquier FAP?» sino «¿está mi filtro concreto en condiciones de admitir limpieza?», y esa respuesta solo la da un diagnóstico físico, no una tarifa genérica por teléfono ni una promesa sin desmontar el filtro. Cuanto antes se resuelva esa duda con el filtro sobre la mesa del taller, más margen de maniobra queda para elegir la intervención adecuada en vez de la única disponible.

 

Preguntas frecuentes sobre la limpieza del FAP

Sí, cualquier filtro antipartículas FAP (DPF) que esté saturado de hollín se puede limpiar con nuestro sistema. El trabajo, el precio y el resultado son siempre los mismos independientemente del modelo: una limpieza total, salvo que la cerámica interior esté dañada estructuralmente (ver siguiente pregunta).

Cuando la cerámica interior no está en perfecto estado estructural: por exceso de temperatura o regeneraciones (cerámica derretida y apelmazada), por fragmentación de la cerámica (rota en pedazos, normalmente por un impacto), o por haberse intentado limpiar antes con sistemas incorrectos como hidrolimpiadoras de alta presión tipo Karcher, que destruyen la cerámica. Puedes ver el proceso completo en nuestra guía de composición y funcionamiento del FAP/DPF.

El coste total depende del trabajo de mano de obra que exija cada vehículo (diagnósis, montaje, desmontaje y comprobación final), no del resultado de la limpieza en sí. Siempre informamos con un presupuesto antes de realizar el trabajo. Puedes consultar el detalle en nuestra página del sensor de presión diferencial si el vehículo marca avería por el FAP.

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